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Nunca acabé de entender lo de regalar o tirar alimentos como si de una
especie de huelga a la japonesa se tratara. Ayer, viendo cómo los
pescadores regalaban en Madrid las pescadillas, al público mayor que
hasta las camionetas, venidas de los puertos pesqueros, se acercaban,
comprendí por qué prefieren venir a Madrid a hacer huelga y pescar la
noticia de que el pescado se regala como símbolo de desagravio, para
que entendamos que el regalo lo hacen en su puesto de pesca todos los
días. Bien saben que no sólo es el precio del gasoil el que sube sus
gastos, también es comprobar que el pescado está demasiado caro en los
supermercados y que, de ese precio, ellos apenas sacan beneficio para
sus barcos.
Pero no era de pescado de lo que quería
hablarles en esta terna de alimentos que siempre se han de tener a buen
recaudo en las despensas, ya sabemos de su pronta caducidad fuera del
frío o del hielo, sino de la patata, de ese alimento tan socorrido que
aguanta todo el año en la despensa sin necesidades especiales.
No es casualidad que este año de 2008 se celebre a nivel internacional
el AIP o Año Internacional de la Patata o como dicen en la tierra de
origen, el Año de la Papa. Al aumentar el precio y bajar la producción
de otros alimentos como el arroz o el trigo, los ojos del mundo se
vuelven hacia la patata y en zonas donde este tubérculo es menos
conocido se está intentando introducir la patata como salvadora, no ya
de unas cuantas familias, sino de millones de habitantes de países
pobres amenazados por la hambruna ante la inminente crisis que se
avecina.
En Perú ya se invita a consumir pan hecho con harina de patata que no
sabemos cómo ha de ser eso, y en China va camino de convertirse como el
principal cultivo del país. En la India piensan doblar su producción
para asegurar el cultivo patatero.
Un alimento tan humilde como la patata puede convertirse así en el
alimento del futuro. La patata cultivada en Los Andes desde hace miles
de años y traída por los españoles a Europa se ha generalizado ya en
todo el mundo y el mundo sigue apostando por su cultivo ahora que ve
que los víveres peligran.
La patata puede convertirse en el alimento universal por excelencia,
gusta al niño, al mayor y a la persona de todas las edades, además se
presta a ser cocinada de variadas formas. De ella se aprovecha casi
todo su fruto y da mucha energía, se acompañe o no de otros alimentos
más nutritivos. Aporta vitamina C, calcio, proteínas y potasio, vamos
la solución a los problemas alimentarios del mundo. Junto con la leche,
la patata es el alimento amigo de la infancia, recuerdo que siempre me
produjo sorpresa la siembra de la patata, ver cómo enterrando un trozo
de patata bajo tierra y pisándola con fuerza haría que en unos meses
naciera la planta que también bajo tierra iba a guardar el tesoro de la
buena patata.
Me cuentan que para la Eurocopa a celebrar en Suiza están importando
una buena cantidad de patatas, ideal para dietas deportivas y pensar
que hasta el siglo XVIII pensaban de ella que era un producto tóxico.
También la patata ha sido regalada y tirada en plazas y carreteras como
esta semana le ha ocurrido al pescado fresco. Nunca el agricultor ha
estado bien pagado por regar y recoger el tubérculo, antes se ha
escandalizado del precio que tomaba en los supermercados.
Pero no sólo la rica patata nos llega en este 2008 como alimento
sustitutivo de otros cereales para erradicar la pobreza del mundo,
también será motivo de fiesta, en los países andinos ya lo están
festejando con collares hechos de patata y otros muchos eventos. Por
aquí, por nuestras tierras, no se pierdan los festejos que se
celebrarán en poblaciones típicas patateras, hablo de uno de los pocos
sitios donde tienen un monumento al patatero o cosechador de patatas.
La cita es septiembre y el lugar tradicionalmente patatero, Torralba de
Calatrava.
Con agua, arroz y patatas es posible andar el camino. Tres productos básicos. Y que no falten.
Fuente: Nieves Fernández - www.diariosigloxxi.com
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