|
Llega el calor, las vacaciones de los chicos, las calabazas de Junio y el premio al trabajo bien hecho. Ahora a los chavales que se aplican hay que gratificarlos con el descanso y el asueto de dos meses. Antes los chavales dejaban los libros y se calzaban las katiuskas hasta septiembre. Una semana entre la grasa de los futbolines y el ruido de los Kamelas en la pista de coches y otras dos semanas de vendimia y pilas cargadas.
Mi hermano que es un chaval de entonces fiel a la cita veraniega va a mandar a mis sobrinos que son chavales de ahora a sacar su bono para la piscina.
Sesenta euros de na, lo peor es el careto que ponen los chiquillos cuando se enteran de que sus coleguillas, los mismos de cada año, van por la putacara. Una semana se pasan los angelicos con cara de poker.
Y a mi hermano un mes largo le dura. Sabe que a las callandas, los chiquillos le echan en cara que se ocupe tanto de trabajar y tan poco de estar donde las sirven calientes.
Podemos hablar de la igualdad y de la justicia en la gestión de lo público para con los administrados o podemos decir que trato de meter en un berenjenal a los del Cristo.
A vuestra disposición siempre.
|