Dos sabios ante una sociedadPublicado el 11/04/2008, por Ángeles Gómez enfermaConsumo desmedido, ataques al medio ambiente, envidia y egoísmo son algunos de los síntomas que presenta el mundo actual. El diagnóstico es demoledor: la sociedad está al borde del infarto, un peligro que sólo los valores pueden neutralizar.
José Luis Sampedro, catedrático de Economía y pensador, y Valentín Fuster, cardiólogo e investigador. Un diálogo entre dos mundos: el cultural, en el que hay poco margen para los experimentos, y el científico, en el que se parte de pruebas y ensayos. Uno frente a otro, complementarios, sin confrontación, rompiendo el mito de la distancia insalvable entre las gentes de ciencias y las gentes de letras. Y un diagnóstico común: la sociedad actual está gravemente enferma, al borde del infarto.
Fuster y Sampedro son dos sabios, cada uno en su área, que intercambian opiniones sobre algunos aspectos de la sociedad actual, como la salud (entendida como el estado de equilibro corporal y emocional), el valor del esfuerzo o el papel de la juventud. Sus conversaciones son el argumento del libro La ciencia y la vida, escrito por Olga Lucas a partir de las conversaciones que los dos humanistas mantuvieron hace un año en Cardona (Barcelona).
Sin embargo, Valentín Fuster es el primero en aclarar las posiciones: “Es interesante que coincidimos en muchas cosas, pero no en las respuestas. Establecemos un diálogo enriquecedor, pero tenemos un punto de discrepancia: yo creo que este mundo tiene una trayectoria y un fin. Él no lo ve así; cree en un mundo caótico que se puede manejar. Los dos podemos tener una cierta influencia en el quehacer diario desde campos distintos. Finalmente, en el libro se transmite una especie de optimismo por mi parte y un pesimismo por la suya”.
El cardiólogo opina que “si el mundo existe desde hace millones de años, no creo que sea el siglo XXI la primera década de desastre. La historia se ha ido repitiendo, se han encontrado respuestas en el pasado y también se hallarán ahora”. Pero el catedrático de Economía tiene una visión bien distinta: “Occidente está en decadencia y lo que estamos viviendo es una época de barbarie, de transición hacia otra cosa. A mí me parece que esta sociedad está en decadencia y en declive, y ya no es la sociedad en la que yo vivía. Esto se desmorona y yo me alegro, porque, dicho como economista, el desarrollo que vivimos es insostenible, no se puede seguir haciendo más de lo mismo constantemente. Los avisos son tremendos, pero se sigue haciendo. No se puede continuar así”.
José Luis Sampedro encuentra multitud de ejemplos para apuntalar su teoría, pero el más contundente, en su opinión, “lo encontramos en la salvajada que estamos cometiendo con el medio ambiente. Alguien que sabe perfectamente que está deteriorando la casa donde vive y sigue destrozándola hasta que se le caiga encima está cometiendo algo monstruoso e irracional”. Por eso, cree que este tipo de sociedad se acabará desmoronando. ¿Qué puede hacer el ciudadano? “Que se enfrente a esta situación y que no la acepte. Hay que mirar al futuro”.
La fuerza de los valores
En este horizonte es donde Valentín Fuster encuentra los aspectos que mayor inquietud le causan. “Lo primero que me preocupa es la juventud. La generación actual, tal vez sea porque el nivel económico ha subido mucho, se preocupa por vivir al día y disfrutar. Esto me inquieta muchísimo, ya que los jóvenes son el futuro. Pero pienso que si creamos el incentivo adecuado, esta juventud saldrá adelante. Hay que incentivar a los jóvenes talentos para que salgan a la luz”.
Al mismo tiempo, el científico no oculta el temor que le produce la jubilación, “cuando llegas, se ha acabado tu vida. Esto es un absurdo”, y defiende que “tenemos que cambiar nuestra visión profesional”, sobre todo porque la evolución de la pirámide poblacional augura una mayoría de ancianos para dentro de cincuenta años.
Como grandes males de la humanidad Fuster señala el egoísmo, el egocentrismo y la envidia, “que van por el camino contrario de lo que es la efectividad para un mundo mejor. A mi me sulfuran estos tres pecados capitales. Es un problema que se debe abordar desde la infancia, y educar a los niños en la importancia que tienen para la sociedad”.
Ambos lamentan la crisis de valores de la sociedad actual, que Valentín Fuster califica de hecatombe. El diagnóstico del cardiólogo es contundente: “No hay ciencia que pueda cuantificar el honor, la dignidad, la sabiduría, y la responsabilidad. Este es un campo fundamental para dar respuesta a esta sociedad de consumo”.
EXPANSIÓN.