Más quiebras de inmobiliarias y constructoras.-C. Hernanz.- - 26/03/2008 12:52hMiércoles negro. Las malas noticias sobre el sector inmobiliario se suceden. Dos nuevas compañías han presentado ante los juzgados de lo mercantil la solicitud de concurso voluntario de acreedores. Por un lado, la promotora Cosmani, con sede en Madrid y desarrollos urbanísticos por varias zonas de la Península, negocia con una veintena de acreedores una solución de pago antes de tener que declararse en quiebra, opción que no ha podido tener la constructora Prasi, ahogada por una deuda de 40 millones de euros.
De acuerdo con la información que hoy publica el diario Expansión, la inmobiliaria ha presentado solicitud del concurso voluntario de acreedores ante un juzgado de guardia, tras acumular un pasivo de 350 millones. El proceso concursal ha sido iniciado por la matriz del grupo Cosmani y cuatro de sus 22 empresas. Según datos de la compañía, el valor de sus activos es muy superior al de su pasivo, por lo que el concurso se debe a una situación de iliquidez coyuntural, fruto del parón sufrido en el sector.
Según la agencia EFE, en el caso de Prasi, centrada principalmente en Madrid y en Castilla y León, la empresa se ha visto abocada a la suspensión de pagos después de que la Empresa Municipal de la Vivienda de Madrid (EMV) le retirase un proyecto de construcción en Vallecas y de que la Empresa Municipal de Gestión Inmobiliaria de Alcorcón (ENGIASA) hiciera lo propio con otras obras.
El diagnóstico es similar para todos los casos que se van sucediendo. La semana pasada, solicitó concurso de acreedores la constructora SEOP Obras y Proyectos, perteneciente al Grupo Silver Eagle, por culpa de la falta de liquidez motivada por los “recientes impagos” de clientes del sector inmobiliario y por el “endurecimiento” del sistema financiero en las operaciones de descuento de la cartera de efectos.
En poco más de un mes ya han sido cuatro las empresas del sector que han presentado suspensión de pagos: antes de SEOP fueron el Grupo Contsa y dos inmobiliarias integradas en el Grupo Jale, Amuerga y Jale Construcciones. A ellas estuvo a punto de unirse la inmobiliaria Habitat, que escapó al concurso de acreedores ‘in extremis’ gracias a que consiguió el apoyo suficiente de los bancos.
Como ya apuntaron los principales inmobiliarios del país, las promotoras pequeñas y medianas no iban a tener la suerte negociadora de las más grandes o cotizadas, como Martinsa-Fadesa, Reyal-Urbis o la propia Colonial. Otras optaron por tirar, como la valenciana Llanera, En su caso, la suerte de recurrir en primer lugar a esta fórmula les permitió tutelar su reflotamiento.
COTIZALIA (EL CONFIDENCIAL).