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Grandioso, que mas se puede decir
del Marca.com
El Sevilla agarró el billete directo hacia octavos tras una noche memorable. Los sevillistas se gustaron ante un Arsenal que comprobó de lleno la mejor versión del huracán que merodea por Nervión y firmaron su clasificación matemática para estar entre los dieciséis mejores equipos del continente. Eduardo adelantó a los 'gunners', pero un Sevilla dispuesto y lanzado por un maravilloso carril diestro le dio la vuelta al asunto. Keita, Luis Fabiano y Kanouté, de penalti al borde del pitido final, acabaron con la racha del Arsenal de 28 partidos sin perder y dejan a los de Jiménez con la primera plaza del grupo en la mano.
Volvió el Sevilla de las grandes citas. El vendaval nervionense para la historia se dio una vuelta por el Pizjuán, alejando los fantasmas presentes en el campeonato doméstico. Era el momento. Europa comienza a conocer a un 'invitado' que quiere dar que hablar y optar a escribir páginas aún más gloriosas en su historia. El Arsenal, sensación europea, se convirtió en la víctima propicia para recuperar sensaciones de viejas y victoriosas batallas. Los cañones de los de Wenger, no pulidos ante demasiadas ausencias, fueron tapados y fulminados.
El Arsenal, comandado por un Cesc con corona y galones, quiso asegurar una primera plaza del grupo que, ahora, está en las manos del otro combatiente. Eduardo abrió el marcador en la única indecisión local en defensa y activó el rondo 'gunner'. Los de Wenger, en ventaja, se montaron su clase particular a la hora de amasar el cuero con gusto y poner en escena una filosofía preciosa que el Sevilla se encargó de avasallar.
Keita borró el rondo 'gunner' y activó la maquinaria nervionense. El malí se marcó un impresionante trallazo con el exterior de su metralleta zurda e inició los aires vertiginosos de este Sevilla. Navas y Alves asestaron sus puñales desde su costado y los de Jiménez se movieron en torno a las diabluras de dos aventajados de la banda.
Luis Fabiano, con los suyos lanzados, cabeceó a la red un gran servicio de Alves a balón parado y volteó un resultado que animó al Arsenal a pelear de tú a tú y darle al partido un ritmo de altos vuelos. Los dos equipos buscaron el cuello rival sin miramientos, firmando una oda al fútbol de tiralíneas.
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