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Son tiempos de granero lleno. Da gusto de ser paisano de los Rudi, Riky... de Gasol y sobre todo de su mensaje dentro y fuera de la cancha.
MEMORABLE Tomás de Cos / AS.COM
Estados Unidos se impuso 107-118 a una España que rozó la excelencia y que cierra un ciclo dorado en el que se ha proclamado campeón del mundo, subcampeón de Europa y subcampeón olímpico. Pau Gasol se convierte en el máximo anotador del torneo olímpico y Ricky Rubio en el medallista más joven en la historia del baloncesto en los Juegos Olímpicos.
Los chicos de oro pusieron el final feliz a la actuación española en los Juegos Olímpicos de Pekín. Una derrota memorable que hizo revivir el espíritu de los hombres de Antonio Díaz Miguel en Los Ángeles'84 y que demostró que el baloncesto español se ha instalado en la excelencia desde hace tiempo y ahora se mide de tú a tú con los gigantes atletas americanos de la canasta.
El madrugón mereció la pena, como lo fue trasnochar en el lejano verano del 84. España se volvió a vestir de plata a lo grande. Pero en esta ocasión hubo partido y quebradero de cabeza para el conjunto norteamericano, que debió emplearse a fondo para derrotar al talento fresco de Pau Gasol y los suyos.
Veinticuatro años han pasado desde la plata de Los Ángeles 84 y, como dice el director de AS en su columna de hoy, nadie nos conoce. Quizá el partido de hoy contra la todopoderosa selección NBA sea el mejor ejemplo de ello. Entonces perdimos por más de treinta puntos (96-65), contra un brillante equipo universitario, en un encuentro al que asistimos como meritorio sparring. Hoy caímos sólo por once y dimos guerra hasta el cuarto y último cuarto. España es un país moderno que cuenta con notables representantes en casi todas las modalidades deportivas.
Los once puntos de diferencia no hacen del todo justicia al partido disputado y disfrutado en el pabellón Wukesong de Pekín. Estados Unidos fue siempre superior y mandó siempre en el marcador pero España se mantuvo siempre relativamente cerca del milagro hasta los últimos minutos.
Arranque prometedor
España salió bien en el primer cuarto. Atrevida, descarada y enchufada, con una actitud intachable sobre la cancha ante el rival más temible. Navarro parecía recuperado y Pau Gasol imponía respeto sobre los hombres altos. Los chicos de oro llegaron a mandar en el marcador durante unos minutos. Pero la ilusión duró lo que tardó la realidad en hacernos despertar del sueño. Los elegidos de Mike Kryzewski, con un inspirado Dwyne Wade (21 puntos antes del descanso) y con Pau tomándose un respiro, forzaron la máquina con constantes penetraciones a canasta.
Raúl López y Ricky Rubio se cargaron enseguida de faltas -3 y 2 respectivamente- y las jugadas de dos más uno se sucedían sin remedio. Desde la línea de tiros libres cosechó el Dream Team el colchón de puntos que le permitió dar la vuelta al marcador hasta el 31-38 con el que finalizó el primer cuarto.
Una ventaja que prácticamente se mantuvo al descanso (¡61-69!) a pesar de que en el segundo cuarto Bryant, Lebron James y el propio Wade amenazaron con agrandar la brecha en el marcador a _base_ de intensidad, robos de balón y triples (8 de 14). Pero España no se descompuso y mantuvo el tipo. Ni siquiera con las constantes concesiones de los colegiados a las estrellas de la NBA, que en Pekín viven como en casa con supuestos arbitrajes FIBA. El sueño aún era posible. Sobre todo recuperando cierta intensidad perdida y la cabeza y la zona reclamada a gritos por Aíto García Reneses desde la banda.
Con Navarro en su mejor versión y con unos enormes Marc Gasol y Felipe Reyes, fajadores incansables de los intereses patrios bajo los aros y los empujones del tatuado Anthony y el descomunal Howard, España llegó a ponerse a cuatro puntos (67-71) del milagro. Pero a cada oportunidad que la Selección tuvo de igualar el marcador, el exceso de ansiedad bloqueaba la efectividad anotadora. Y así transitamos, entre la ilusión y la desesperación de quien no aprovecha sus oportunidades, hasta el final del tercer cuarto (82-91).
A un paso del milagro
En un partido increíble, España alcanzó el último cuarto con opciones reales de victoria sobre el segundo mejor equipo que la NBA ha llevado nunca a unos Juegos Olímpicos, aquel inolvidable de Barcelona'92, con Jordan, Bird, Magic, Robinson, Barkley... En unos minutos mágicos, en los que vivimos con el corazón bombeando a toda máquina, los chicos de oro se colocaron a dos puntos de la igualada (89-91), gracias a un espectacular alley-hoop rematado por Gasol y un soberbio triple de Rudy Fernández.
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