Samuel Sánchez, un ovetense reclutado para el equipo olímpico de ciclismo a la sobra de Alejandro Valverde, Carlos Sastre, Alberto Contador y Oscar Freire, regaló a España un debut de oro con su victoria, sobre una dura rampa junto a la Gran Muralla, en la prueba ciclista de fondo.
Tenían razón los chinos. El 8, número de la fortuna en este país, marcó la suerte de un equipo español que impresionaba por el historial acumulado recientemente por sus otros cuatro componentes: los tres mundiales de Óscar Freire, los Tour de Sastre y Contador (que añade un Giro) y las excelencias del clasicómano Valverde.
El menos laureado del quinteto se colgó la primera medalla de España -y de oro- en Pekín, que concede a la delegación española la dosis de moral imprescindible para atacar, en días sucesivos, el récord histórico de _meta_les en unos Juegos, que sigue siendo el de Barcelona'92 con 22 preseas.
Sastre se despojó de los galones de flamante ganador del Tour y trabajó a pie de obra para lastrar una escapada masiva en la que no se metió la mejor baza española, Valverde, que venía de batir al defensor del título olímpico, Paolo Bettini, en la clásica de San Sebastián.
El ovetense supo estar en el ataque decisivo, cuando en la última vuelta el luxemburgués Andy Schleck rompió arriba, y guardó fuerzas suficientes para ser el más fuerte en la rampa de ascenso que conducía a la _meta_, con 245 kilómetros en las piernas. «Mejor comienzo, imposible», confesó el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky.
