Antes de la caída de Manchavía. Tenía dispuesto el siguiente artículo. Realizado con el mayor de los respetos, en el que solamente se pretende recordar a seres humanos, olvidándose de sus actuaciones (sobre todo las negativas).
Creo que Manchavia y los hakers es una filfa. En el supuesto ataque anterior, nadie dio explicaciones. En esta ocasión, varios días en apagado y ayer, la única vía de contacto entre los foreros ¿sout boux? o algo así, donde se colgaban mensajes cortos, fue deshabilitado. Manchavia no fue atacado, alguien está cerrando ese canal de expresión y por tanto de libertad.
La LIBERTAD es lo primero. Y el respeto y la solidaridad y....
Memoria histórica.
En el Torralbeño de abril venía un artículo “Dos torralbeños murieron en el infierno de Valdenoceda”.
Voy a dar unos aportes a este tema: la Guerra Civil, alguna vez había que tratarse, aún a sabiendas que puede levantar ampollas.
En la actualidad el enfoque de la Guerra Civil presenta todavía un afán revanchista, resulta ser imparcial en situaciones de crispación.
Sobre Valdenoceda, los que leéis estas líneas si queréis profundizar tenéis Internet. A mí me ha llamado la atención saber que de un censo de 153 presos, enterrados en ese pueblo burgalés 53 procedían de Ciudad Real, dos de ellos torralbeños (galeon.com/prisionvaldenoceda; es.gropus.yahoo.com/group/valdenoceda; y la narración de Ernesto Sempere Villarrubia:
www.guerracivil.forumup.es/post-12080-guerracivil.html) muestran datos sobre este tema.
Hoy me voy a centrar en el movimiento obrero en Torralba. Sus orígenes se remontan al siglo XIX. Siendo uno de los primeros pueblos de Ciudad Real donde se organizaron los trabajadores.
El 28 de septiembre de 1864 nacía la Asociación Internacional de Trabajadores, la Primera Internacional, que se rompió en los años ’70 (socialistas y anarquistas) surgiendo la Segunda Internacional. Según las Actas del Consejo Federal de España, fechado en 9 de marzo de 1874 ya había centros obreros en: Alcázar de San Juan, Ciudad Real, Daimiel, La Solana, Manzanares, La Membrilla y TORRALBA.
El sentimiento de identidad, de apoyo y colaboración en el pasado de los torralbeños se evidencia casi de manera permanente (Carta privilegio de no enajenación de Felipe II, el proceso de desamortización en el que participó y se benefició los habitantes del pueblo, etc.).
Resulta más que interesante leer el libro de Actas de la I y II Jornadas sobre Torralba para entender lo que digo. Por cierto, el artículo de Francisco Alía Miranda es de obligada lectura para acercarse al conocimiento de la Guerra Civil en Torralba.
Por cierto, con algunas informaciones de José María Ruiz de Lira. Al cual yo agradezco que me dejase leer un trabajo suyo sobre estos años (en el cual me apoyo en lo que después expondré).
Queda mucho por estudiar.
Por ejemplo, Alía habla de los muertos torralbeños en Torralba y provincia, de uno y otro bando. No hace referencia a los de Valdenoceda, ni de Ovidio García González, nacido el 21 de febrero de 1898 y muerto el 3 de julio de 1942 en el campo de concentración nazi de Gusen, Qué vivencias. Sin buscar los motivos de tantas muertes, más de 200 torralbeños, según Alía, como personas qué pensarían, qué y cuánto sufrirían cada uno de ellos, de uno y otro bando, repito.
La narración de José María sí es memoria histórica (en ocasiones debe ponerse en cuarentena lo que dice o confrontarla con otras memorias). No le he pedido permiso para hablar aquí de ello, pero supongo que me lo daría. Qué importante es su labor y la que podrían hacer otros muchos que vivieron los hechos.
Desde estas líneas os animo a ello.
Hace referencia a personas y situaciones que a continuación voy a compartir.
En su opinión el Partido Socialista de Torralba creció de la mano de Manuel Rodríguez, amigo y colaborador de Pablo Iglesias. Hasta la creación de la Casa del Pueblo, a principios de los años ’30, en un camarón de Máximo García Retamero en la Plaza de España, los republicanos se reunían en la zapatería de Samuel Rodríguez (sin parentesco con Manuel), en la calle San José nº 4, donde los afines al Socialismo realizaban una tertulia.
Por aquellos años, el partido de los obreros no tenía ningún obrero por lo que eligieron como tesorero a Antonio Buendía Valencia (capataz de un hermano de Manuel, llamado Rigoberto).
El 15 de abril de 1931 (la República se proclamó un día antes), según José María, se hizo la bandera republicana en el balcón principal del ayuntamiento tras ser paseada por el pueblo por dos señoritas: Consolación Rodríguez (hija de Samuel) y Consuelo Gómez Salcedo, junto al alcalde y la banda de música.
Hasta 1936 el ayuntamiento de Torralba estaba bajo personas de ideología conservadora, con el triunfo del Frente Popular, llegan los republicanos de izquierdas al poder, entrando en la corporación municipal un obrero agrícola, Julián Mingallón, secretario de la UGT.
Se producen cambios de personas y actuaciones, se inicia la Guerra Civil, se producen represalias, asesinatos que llegan a la posguerra.
De todos los sinsentidos de esos años me quedo con el que sufrió Ruperto Casero (alcalde que fue de Torralba y socialista) por su actuación fue condenado a muerte. Con motivo de la celebración del alzamiento fue indultado el 18 de julio de 1940 aunque ya había sido fusilado el día 7 de ese mes.
Las personas a veces están por encima de las ideas. Durante la Guerra más de un torralbeño ayudó a sus vecinos (de muchas maneras) y lo mismo sucedió en la posguerra. Según el relato de José María, por ejemplo, Máximo García Retamero se salvó por haber escondido en su casa a un sacerdote. Otros, como Manuel Rodríguez, se salvó de la muerte, que no de la cárcel, por la intervención en su juicio, de Antonio Rodríguez (hijo de Samuel) militar en el bando nacional (entre cuyos hechos de guerra destacaría la liberación del Alcázar de Toledo).
De los protagonistas de aquellos sucesos, no conozco a nadie, ni tampoco a sus descendientes. Tan solo a Consolación Rodríguez, con la que compartí mis años de infancia, a la cual nunca oí hablar de estos hechos. Vestida de negro riguroso, con un despacho-santuario dedicado a su hermano Antonio, buena persona en su más amplia acepción. Ah, y amante de su pueblo y sus gentes al que donó una gran parte de sus bienes.
Como historiador no he pretendido abrir la caja de Pandora, ni heridas pasadas. Simplemente dar a conocer hechos, personas de la Historia de Torralba. Queda tanto por saber…
Salud.