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Para ser sincero D.Evaristo algunas de sus cosas nuncas las entendí. Otras me gustaron. En otras le admiré.
Por recordar algo anecdótico... Cuando yo era crio, tenía costumbre al llegar a la Iglesia, a la de nuestra Parroquia, rezar algo deprisa y corriendo, un Padrenuestro mirando la imagen de Jesús crucificado y luego una Salve mirando el cuadro de la Virgen María que había debajo de la imagen de la Stma. Trinidad.
Creo recordar, no lo se fijo (soy poco más o menos de aquellos que decía D.Luis que en paz descanse: "Con una misa y un guarro hay pa to el año") que cuando se acometió la remodelación de la Iglesia se sustituyó aquel cuadro de la Virgen por un relieve de la escena en la que Jesús lava los pies a sus discípulos en la última cena.
No se si Vd. tuvo algo que decir en esa cuestión o fue otra persona. Voy al grano. Al principio cuando miraba el retablo me encontraba raro. Muchas veces había rezado a aquella imagen de María.
Luego más tarde, un día de esos que rezas un Padrenuestro como corre Fernando Alonso reparé en que justo debajo de la imagen de la Trinidad, de la divinidad en la que me enseñaron a creer mis mayores, justo donde yo solía dirigir mi rezo apresurado a María, allí mismo se producia aquella escena: Jesús arrodillado lavando los pies a los que unas pocas horas más tarde le negarían.
Un nudo entonces se me puso en la garganta y empecé a ver y comprender las cosas de otra manera que ya tenía casi olvidada y anestesiada.
No se si fue casualidad la ubicación del relieve. No se si Vd.Evaristo tuvo que ver algo en eso. solo quiero contarle que ahora mis rezos son más sinceros y menos apresurados, con otro sentido de las cosas. Que me averguenza no seguir la mayoría de las veces el compromiso que el relieve me enseña. Que cuando salgo del Templo intento que no se me olvide por lo menos en diez minutos, a veces menos, entender que me pide Cristo.
Al que tuvo la ocurrencia de aquel cambio, Gracias.
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