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Para los que estén en el mismo trance que mi amigo del alma, es decir pensando en comprarse algo de segunda mano porque o bien no pueden o no quieren otra cosa...
Hay dos opciones para adquirir un coche de segundamano: concesionarios, empresas de reventa o acudir a particulares. Aunque menos frecuente, se encuentran coches en la calle o en los parkings de los centros comerciales que se venden.
Para mi gusto son menos recomendables, porque, en ocasiones, el supuesto vendedor no es su propietario real y eso puede acarrear problemas gordos.
En uno y otro caso, antes de lanzarte a la compra de un coche usado, deberías tener en cuenta una serie de aspectos:
# Si optas por un concesionario o empresa de compra-venta, elige el que te inspire mayor confianza.
# Si optas por un particular, comprueba que el vendedor es el propietario real del coche. Para ello, puedes solicitar en el Registro de Vehículos de la Jefatura Provincial de Trá¡fico, un certificado en el que aparecen los datos oficiales del coche.
# Revisa la documentación del coche y asegúate de que no tiene cargas fiscales, que ha pasado la ITV de ese año, que está al corriente del Impuesto Municipal de Circulación, que no tiene una orden de embargo, que no tiene multas pendientes, etc.
# Comprueba que el cuentakilómetros no ha sido trucado. Puedes hacerlo pidiendo el libro de revisiones del coche, donde figurarán los kilómetros reales.
# Intenta averiguar si el coche ha sido destinado a taxi o coche de autoescuela; el desgaste que tienen estos es muy elevado y no compensa su compra.
# No te dejes impresionar por el aspecto global del coche. Puede ser que tenga defectos ocultos que, con toda seguridad, te amargarán la compra.
# Si se trata de un concesionario o establecimiento, verifica que el coche tenga la garantía que marca la ley.
Estado del coche
Lo ideal sería que lo llevaras a un mecánico de confianza Desde luego, si el vendedor se niega a que lo revisen, desconfía y renuncia a comprarlo, porque probablemente tenga algo que ocultar.
De todos modos, existen unas sencillas comprobaciones que puedes realizar tú mismo y que te dirán mucho acerca del estado real del coche. Son las siguientes:
# Comprueba la carrocería y el chasis: es importante que veas si hay raspones, señales de corrosión o agujeros, o si la pintura tiene ampollas o tonos diferentes del mismo color; Separaciones de chapa entre las puertas, el maletero y el motor. Con ello, descartaremos que el coche haya sufrido un accidente grave.
# Asegúrate de que los neumáticos están en buen estado, esto es, que no tengan grietas o roturas y que el relieve de sus dibujos no sea inferior a los dos milímetros.
# Luces, accesorios y demá instrumentos: para ello, comprueba el estado de los cables de la batería y asegúrate de que todo funciona correctamente.
# Si observas fugas de aceite junto al diferencial y en la caja de cambios, es probable que la transmisión esté defectuosa.
# Revisa los niveles del líquido de frenos y si hay ácido en los discos.
# A nivel de motor, también es importante que compruebes la dirección, la suspensión y la refrigeración.
# Verifica que no haya fugas de gasolina o aceite, y que el motor no produce rumor. Para ello, arranca el coche en frío.
# Prueba el coche conduciéndolo durante un trayecto medio. Después, déjalo al ralentí dos minutos y acelera. En el caso de que salga un exceso de humo azulado, significará que el motor tiene desgaste.
# No está de más que revises su interior y, especialmente, el desgaste de la palanca de cambios, el volante, los distintos mandos y las salidas de aire.
Si el coche ha pasado el examen, solo te resta formalizar la compra. Si lo vas a comprar en un concesionario o empresa de compraventa, exige la garantía por escrito, así como el contrato de compraventa y la factura.
En el contrato, deberán constar claramente los datos del vendedor y del comprador, así como las características del coche (marca y modelo, kilometraje, matrícula...), el precio y la forma de pago.
Tras la transacción, el vendedor deberá proporcionarte el permiso de circulación del coche y el último recibo del Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica.
Si observas estos consejos no tienes por qué tener dudas sobre la compra de un coche usado.
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