Yo estoy casi por no alegrarme.
La primera vez que me alegré llego un hombre que me había dicho OTAN de entrada no y luego me convenció y hasta me hizo votar SI a la OTAN.
Y eso como poco que no quiero recordar a los galosos, mafiosos y vende-bodegas que se quedaron con los cuartos de los huérfanos de la Guardia Civil, el papel del BOE, las Filesas y los despachos del "enmano Juan el patillas" para arreglar lo suyo.
Vergüenza de mi mismo me da. Peor que aquella chusma soy yo por haber cobijado esperanzas.
En mi descargo, juventud y pocas horas de vuelo.
La segunda vez que me alegré fue cuando un hombre con mirada de cervatillo sincero se hizo con los mandos del autobús colorado.
Me alegré mal que alguno no se lo crea por el hombre del bigote que creía que todo es para siempre, que ignoró que la chulería y la prepotencia las carga el diablo por mucho bueno que uno lleve en las alforjas. Buena lección saqué del asunto.
Y segundo coscorrón. El hombre que no miente... sin comentarios, que luego algunos dicen que aquí hay mucho historiador. Que cada uno le ponga el nombre a la etapa según le dicte su razón.
Eso si, la ventaja es que no necesita nadie que se lo cuenten. Lo hemos visto por nuestros ojos.
Unos con más presbicia que otros, vale ya lo sé, no todos usamos gafas de sol con el mismo color de cristal.
Y ahora esto. Gallardón al banquillo.
No debiera alegrarme por mi natural cenizo, pero me alegro.
Don Mariano ha estado inteligente. Una cosa es que te apuñalen durmiendo como le sucedió a Viriato aquel célebre pastor lusitano que conocí en la Enciclopedia Alvarez, (por cierto la va a reeditar junto con otros librejos de la época el ABC, para los nostálgicos supongo) bueno que me pierdo como es mi costumbre, que pase que te apuñalen durmiendo pero despiertooooo...
Ha estado usted despierto D.Mariano.
El cielo del hombre que le gusta a los talanteros en su trampa habitual, otra más... puede esperar.
Cruce los dedos D.Mariano, que haberlas ailas y a cada alegrón, coscorrón
